• El uso del lenguaje, la elección de determinadas palabras y las expresiones

Foto tomada de Internet

cargadas de sentido en las noticias pueden favorecer la promoción de los derechos

del niño, niña o adolescente, pero también cercenarlos.

• El tratamiento periodístico de temas complejos, como la explotación y el

abuso sexual, la pobreza o la delincuencia, entre otros, reproduce muchas veces

estigmatizados y desigualdades existentes en la sociedad.

• Los niños, niñas y adolescentes, lejos de ser responsables de la situación

que atraviesan, son víctimas. La prensa debe esforzarse por adoptar un lenguaje

inclusivo y respetuoso con ellos y ellas.

• El término peyorativo “menor”, cuyo uso puede parecer inofensivo para

algunos periodistas, es el que aparece con mayor frecuencia en los medios para

referirse a niños, niñas y adolescentes.

• Hablar de “menores” no es solo un error en el uso de las reglas del

lenguaje, porque utiliza un adjetivo como si fuese un sustantivo, como una

reducción de la definición legal de “persona menor de edad”, sino que reafirma

una frontera de desigualdad social que divide arbitrariamente a la infancia en dos

universos: los “niños” y los “menores”.

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